jueves, 19 de enero de 2012

Las plumas del Marabú


Acabo de leer Las plumas del Marabú, del periodista y novelista Màrius Carol. La obra es un ameno recorrido por la Barcelona canalla del siglo XX y suponía que encontraría referencias a los ambientes frecuentados por Mateo Santos y León Vidaller. Así sucede, pero lo curioso es que Màrius Carol también aborda la historia de la tanguista Maruja Sarmiento. Su breve versión, apenas un apunte, difiere sustancialmente de la que aporto en Hojas volanderas. Propongo al lector curioso el ejercicio de comparación y que compruebe cómo se puede pasar de heroína a mujer de dudosa reputación según la extensión y el rigor de las fuentes consultadas. Mucho me temo que Maruja, la tanguista, era tan canalla como su pareja...

Los héroes del siglo XX

La segunda obra que me ha proporcionado Aberlardo Linares es la novelita Los héroes del siglo XX, publicada por Mateo Santos en una de las cuatro colecciones que figuran en las catalogaciones con el mismo título: La Novela Roja. La sorpresa ha sido mayúscula, pues la obra es la misma que, en 1936, el autor publicó con el título Carne de Caín. Supongo que diez años después de la aparición de aquella y en un ambiente tan poco dado a la erudicción, Mateo Santos supuso que nadie se acordaría de la historia protagonizada por dos hermanos contrapuestos: el bruto boxeador y el escritor dedicado al Ideal. Lo curioso de la portada es que aparece un futbolista en vez de un boxeador... En fin, historias e incoherencias de una narrativa popular tan curiosa como poco rigurosa en todos los sentidos. Quede apuntado el dato como mera curiosidad.

miércoles, 18 de enero de 2012

Fantomas en Salamanca


Abelardo Linares, el responsable de Renacimiento, es un editor peculiar. Su amor por la literatura española le  ha llevado a emprender numerosas aventuras con un aire más romántico que empresarial y, al mismo tiempo, se manifiesta en detalles tan sorprendentes como facilitar al investigador un material bibliográfico de difícil acceso. Cuando redacté el capítulo dedicado a José Luis Salado no pude localizar una novelita suya: Fantomas en Salamanca. No hay ningún ejemplar de la misma en las bibliotecas públicas y tampoco figuraba en los catálogos de las librerías de viejo consultados a través de internet. Sin embargo, Abelardo, que es el propietario de una impresionante colección de novelas breves de principios del siglo XX, me ha facilitado la copia del que tal vez sea el único ejemplar conservado de Fantomas en Salamanca.
Su consulta no modifica nada sustancial de lo escrito en Hojas volanderas, donde incluí comentarios de otras novelitas de características similares. El texto responde a los rasgos de una colección de novelas galantes donde José Luis Salado coincidió con autores como Álvaro de Retana, habitual en estas lides, o César González Ruano, tan versátil con su pluma. Nuestro autor aporta dosis de ironía y humor, pero el relato galante de la señorita que se presenta imprevistamente en una habitación de hotel sólo es una invitación a la sonrisa derivada de la ingenuidad de esta literatura. Quede, al menos, este apunte para completar lo afirmado en el libro y, sobre todo, el agradecimiento a Abelardo Linares, amigo, editor y amante de la literatura.


martes, 10 de enero de 2012

La nieta de Jacinto Miquelarena

La investigación realizada en torno a Jacinto Miquelarena me deparó una negativa sorpresa: su nieta, que había leído su tesis doctoral sobre el periodista en la Universidad de Zaragoza y bajo la dirección del doctor Calvo Carilla, se negó a dejarme consultar su trabajo, a pesar de las gestiones realizadas en este sentido por el citado doctor.
En aquel momento me quedé estupefacto por la actitud. Ahora, viéndola en un canal como Intereconomía, supongo que pensaría que yo era un peligroso rojo o algo similar.
En cualquier caso, su visión de la trayectoria de Jacinto Miquelarena nada tiene que ver con la mía y, claro está, yo nunca seré invitado a participar en un programa del citado canal.
Os dejo el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=wKjJ-TTnWaE

domingo, 8 de enero de 2012

Un error sobre Julián Besteiro

http://elafilador.net/files/img/Julian-Besteiro.jpg

Los buenos amigos se distinguen también por leer con atención los libros que uno va publicando y avisarte de los posibles errores. Ignacio Martínez de Pisón me ha comentado que en Hojas volanderas hablo del fusilamiento de Julián Besteiro cuando en realidad murió en la cárcel, aunque sin pasar por un pelotón. El destino fue igualmente trágico e injusto, pero quede anotada la precisión en nombre de una aspiración a la veracidad que nunca debe abandonarnos.